Analisis Actualidad Peru 01 Jun 2026

La IA amplía sus límites y pone al S&P rumbo al 8000, impulsado por las tecnológicas

A la espera de que la salida a bolsa de SpaceX nos introduzca en esa nueva economía “multiplanetaria” que nos anuncia Elon Musk, el mes de mayo, y más en particular esta última semana del mes, nos ha dejado como novedad el ensanchamiento del espacio bursátil de la inteligencia artificial. Un espacio que hasta hace poco estaba limitado a un reducido grupo de empresas, sobre todo las de semiconductores, con Nvidia a la cabeza, y las llamadas “hiperescaladoras”, con Alphabet como líder, y que ahora se extiende hacia otras empresas tecnológicas, incluidas las de software.

Lejos queda ya, por tanto, la idea de que la IA iba a matar a las compañías de software (“AI kills software”), una idea que tuvo como principal catalizador la presentación por parte de Anthropic, a mediados del pasado febrero, de algunas funcionalidades de su plataforma Claude, que se suponía que iban a tener un efecto devastador sobre los modelos de negocio de empresas de software como Microsoft, Salesforce, Oracle o SAP, modelos basados en licencias, suscripciones y soluciones SaaS (software as a service).

La amenaza de que la onda expansiva de la IA pudiese destruir la propuesta de valor de esas empresas y de otras muchas llevó a un recorte generalizado en las cotizaciones de las grandes compañías de software, y el Nasdaq 100 cayó un 2,3% en febrero, antes del inicio de la guerra de Irán, lo que llevó, a su vez, al S&P 500 a caer un 0,9% en febrero. Esas caídas se amplificaron en marzo tras el inicio del conflicto en Irán, y tanto el Nasdaq como el S&P 500 cayeron un 5% adicional. Pero el tono de las tecnológicas empezó ya a cambiar a finales de marzo y, de hecho, aunque tuvieron caídas, estas fueron menores que las de las bolsas europeas, que en general se acercaron al 10% en el mes, es decir, casi el doble que las del Nasdaq y el S&P 500.

Lo interesante es que, en el rebote de abril, el Nasdaq 100 subió un 15,6% y el S&P 500 un 10,4%, más del doble que el 4,6% que subió en abril el índice MSCI Europe de bolsas europeas. Y lo que es aún más interesante es que en mayo, de nuevo, el Nasdaq 100 ha subido un 10,5%, cuatro veces más que el 2,6% que ha subido en el mes el índice de bolsas europeas MSCI Europe. El S&P 500, al calor de las tecnológicas, ha subido en mayo un 5,1%, que es “solo” el doble del mencionado 2,6% de las bolsas europeas. La clave ha sido que los beneficios empresariales del primer trimestre han subido un 28% en el S&P 500, que está muy bien, pero han subido un 54% en el caso de las compañías tecnológicas en su conjunto.

Lo interesante es, como decíamos, que en mayo la subida se ha extendido más allá de los Nvidia y los Alphabet, y hemos visto subidas extraordinarias en otras tecnológicas que hasta ahora estaban olvidadas. Empresas como Cisco Systems, que ha subido en mayo un 31,6%; IBM, que, tras dos semanas subiendo más del 15%, ha cerrado mayo con un alza mensual del 29%, o como Oracle, que tuvo también su crisis en febrero al pensarse que su modelo de negocio podía ser víctima de las nuevas funcionalidades de Anthropic. Oracle subió el pasado viernes casi un 11%, y en mayo ha subido un 40%. El ETF que recoge las compañías de software, Technology Select Sector SPDR Fund (XLK), ha subido un 20% en mayo.

Como antes decíamos, esta última semana se han incorporado nuevas tecnológicas a esos “saltos de valor” que hasta ahora parecían reservados al “núcleo duro” de la inteligencia artificial. Dell, una tecnológica clásica asociada tradicionalmente a los ordenadores portátiles, pero que se ha modernizado orientándose a la IA a través de sus estaciones de trabajo y de sus plataformas que incorporan chips de Nvidia, subió el pasado viernes un 32,7% tras presentar sus resultados. En mayo ha subido un impresionante 101%, es decir, ha doblado su valor en un solo mes, y casi lo ha triplicado en los últimos tres meses. Snowflake, la compañía de servicios en la nube que había caído casi en el olvido y que también se ha reinventado como “AI Company” ofreciendo soluciones innovadoras en ese terreno, ha subido la semana pasada un 48,4% tras presentar resultados y anunciar un acuerdo con Amazon. También subió más del 10% el viernes otra tecnológica clásica, Hewlett Packard, que en el mes de mayo se ha apuntado una subida del 50%. En total hubo nueve grandes compañías que subieron más del 10% en la sesión del viernes, entre ellas las ya citadas Dell, IBM, Hewlett Packard y Oracle, mientras que Nvidia y Alphabet bajaron.

Todo esto da una idea de cómo se está produciendo ese “ensanchamiento” del espacio bursátil alcista de la IA al que nos referíamos al empezar el comentario. Y da una idea también de que la liquidez del sistema sigue siendo muy elevada, desplazándose el dinero continuamente de unos valores a otros. Pero, además, hay otro fenómeno adicional: al subir el valor de los activos, sube también la financiación sobre los activos, es decir, hay un efecto de mayor apalancamiento o “leverage”. La subida del valor de los activos crea de forma automática mayor financiación al generar mayor capacidad de endeudamiento sobre esos activos, sin necesidad ni siquiera de que los inversores se vuelvan más arriesgados. El resultado es que esa mayor financiación induce nuevas compras y los activos suben más, en un bucle (loop) que se autoalimenta. Los datos de la autoridad autorreguladora de los brókeres americanos, FINRA, indican que la concesión de financiación, o deuda con margen (margin debt), de los brókeres americanos a los inversores está en niveles máximos históricos de 1,3 billones de dólares, equivalentes a 1,3 trillion (billones norteamericanos) en la escala estadounidense, y está creciendo a un ritmo muy superior al de la subida del S&P 500.

Sea o no por ese crecimiento del “leverage”, lo cierto es que los tres índices bursátiles norteamericanos, Dow Jones, S&P 500 y Nasdaq, cerraron el pasado viernes en máximos históricos de todos los tiempos, tras muchas semanas consecutivas de alzas. Al mismo tiempo, el llamado índice del miedo, el VIX, que cerró el viernes en 15,3 puntos, refleja un nivel extremo de complacencia de los inversores ante el riesgo.

Hace poco menos de un año, titulábamos nuestro comentario del 14 de julio de 2025 “El S&P pone rumbo a los 7.000 puntos”, un nivel que en aquel momento parecía una locura y al que, de hecho, no se llegó en 2025, aunque se estuvo muy cerca. Ahora tenemos que pensar ya en los 8.000 puntos y, en este sentido, algunos bancos de inversión, como Goldman Sachs, han actualizado su objetivo para final de año hasta esos 8.000 puntos. En nuestra opinión, puede ocurrir que no se alcancen, como pasó en 2025 con los 7.000 puntos, pero, si no es este año, se alcanzarán el próximo, porque estamos ya a poco más de un 5% de ese nivel y la tecnología parece imparable como motor del mercado.

Esta primera semana de junio hay algunos resultados interesantes, como los de Palo Alto Networks y los de Broadcom, y, a nivel macroeconómico, se publica el informe de empleo norteamericano de mayo, que se espera que siga mostrando una cierta desaceleración de la creación de empleo, tras la sorpresa al alza de abril. En Europa se publican el IPC de mayo, el PIB del primer trimestre y las ventas minoristas.

Tras la rebaja que conocimos la semana pasada del crecimiento del PIB norteamericano del primer trimestre al 1,6%, desde el 2% que había arrojado la primera lectura, y con la situación en Irán todavía incierta, lo lógico sería comprar protección, aprovechando que, con el VIX en 15 puntos, es barato protegerse. Pero todo indica que los inversores, animados por las subidas, seguirán comprando riesgo y, sobre todo, volcándose en la tecnología.

Juan Carlos Ureta Domingo

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