
La semana pasada celebrábamos el máximo histórico de todos los tiempos del EuroStoxx 50, un máximo al que, como decíamos, han contribuido no solo compañías tecnológicas como ASML o Infineon sino también empresas de consumo como AB InBev, farmacéuticas como Bayer, eléctricas cómo Iberdrola, industriales como Siemens, petroleras como Total y ENI o bancos como el Santander.
Decíamos también que otras compañías del selectivo europeo, igualmente de calidad, habían sufrido caídas muy relevantes en el primer semestre y, entre ellas, citábamos a la alemana SAP, que desde el uno de enero hasta el pasado viernes pierde un 34%.
Pues bien, en la primera semana completa de julio, el EuroStoxx no ha sido capaz de mantener sus máximos históricos y ha caído un 2,2% en las cinco sesiones. El Dax alemán ha sido, precisamente, el que peor se ha comportado entre los grandes índices europeos, con su caída del 2,8% en la semana, si bien SAP, que ha caído un 1,5% en la semana, no ha sido, en esta ocasión, de los peores valores del selectivo alemán.
El gráfico que hoy traemos a nuestra sección es muy interesante porque refleja la evolución bursátil de los dos mayores valores europeos del sector tecnológico, por un lado, ASML, que es líder mundial y casi monopolista en la producción de máquinas de litografía de alta calidad, que son indispensables para fabricar los semiconductores más avanzados y, por otro lado, SAP, líder europeo y “player” global en software empresarial, que es, de hecho, el sistema operativo de miles de las mayores empresas del mundo.
El gráfico muestra como SAP subió en el año 2024 y en la primera mitad de 2025, pero a partir de julio de 2025 el temor a que la irrupción de la IA pudiese afectar a los ingresos y a los márgenes de SAP, bajo el lema “AI kill the software”, impactó muy negativamente en la cotización de SAP, que ha perdido todo lo que había ganado en 2024 y en la primera mitad de 2025.
Es curioso ver como en el caso de ASML pasa exactamente lo contrario. A partir de julio de 2024 su cotización entró en una fase bajista que se prolongó hasta el verano pasado. A partir de otoño de 2025, sin embargo, la acción despertó y se sumó al movimiento alcista de las compañías vinculadas a la IA, bien es verdad que con mucha menos intensidad que los grandes valores norteamericanos del Nasdaq 100.
Tanto ASML como SAP son valores de muy alta calidad y, sobre todo, en el caso de ASML, extraordinariamente bien posicionados en el nuevo mundo dominado por la inteligencia artificial. ASML tiene una posición central en la cadena de valor de la IA y no le importa demasiado quién gane la carrera entre los fabricantes de chips y de memoria o entre las grandes hiperescaladoras, ya que todas la necesitan. Su poder de fijación de precios y sus evidentes barreras de entrada le dan un claro potencial de crecimiento a largo plazo.
SAP, por su lado, ha venido transformándose en los últimos cinco años para hacer la transición hacia el nuevo mundo de la IA y, aunque la idea más generalizada es que su negocio será seriamente dañado por la inteligencia artificial, la realidad es que la IA necesita operar sobre datos y sobre procesos fiables, y SAP es una de las compañías más fiables del mundo a la hora de proporcionar esos datos y esos procesos.
Obviamente, ni ASML ni SAP tienen el futuro garantizado en el extremadamente competitivo mundo de la alta tecnología, pero ambas son candidatas a aportar valor al EuroStoxx de forma estructural en los próximos años.
Departamento de Contenidos y Mercados de Renta 4