
Decíamos al terminar nuestro comentario del pasado lunes que “el ciclo alcista de las tecnológicas está lejos de acabar” y, ciertamente, la subida del 5,2% del Nasdaq en la primera semana de agosto ha venido a confirmar que hay todavía mucho valor latente en las tecnológicas.
Ese buen comportamiento de las tecnológicas se ha producido en un contexto de alzas bursátiles generalizadas, alzas que empezaron el mismo lunes, en la primera sesión de agosto, cuando el petróleo cayó súbitamente tras el anuncio de un inminente acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz.
Pero tal vez haya contribuido también a esas alzas en bolsa, aunque sea indirectamente, la intervención conjunta de Estados Unidos y el Gobierno japonés para apoyar al yen. La narrativa detrás de la intervención conjunta apuntaba a que la caída del yen podía acabar afectando a los bonos del Tesoro americano, al forzar al Banco de Japón a elevar los tipos de interés, haciendo así más atractivos los bonos soberanos japoneses (JGB), con el consiguiente riesgo de venta de bonos del Tesoro americano para invertir en bonos japoneses. El problema se agrava si pensamos que un yen débil encarece las importaciones de petróleo que Japón necesita, presionando así aún más al Banco de Japón a subir los tipos.
Japón es el primer inversor extranjero en bonos del Tesoro americano, por delante de China, y, por ello, la intervención no era solo para defender el yen, sino para cortar el posible contagio hacia los bonos americanos.
Curiosamente, el yen inquieta ahora justamente por estar débil, siendo así que hace dos veranos, el 4 de agosto de 2024, las bolsas americanas se desplomaban porque la fortaleza del yen hacía temer que los fondos de arbitraje que se habían endeudado en yenes para comprar acciones americanas pudiesen tener que deshacer sus posiciones en Bolsa para cancelar los créditos en yenes, ante la subida del yen. Si remontamos más atrás, hace una década y media, el problema durante años fue el de un yen demasiado fuerte, cuando estaba en 80 yenes por dólar. Pero ahora el problema es el contrario, con el yen en 160 yenes por dólar, el nivel más bajo en 40 años, lo que, como antes decíamos, sube para Japón el coste de las importaciones.
De alguna forma, el yen, ya sea por ser moneda de financiación para los arbitrajistas o ya sea por ser moneda de financiación para el Tesoro americano, se ha convertido en un riesgo a seguir y monitorizar por las autoridades norteamericanas.
En noviembre de 1971, el entonces secretario del Tesoro norteamericano, John Connally, dijo a los ministros europeos, en una frase que pasaría a la posteridad, que el dólar era “nuestra moneda (la de EE. UU.), pero vuestro problema”, dando a entender que Estados Unidos no iba a gestionar el dólar atendiendo a los intereses europeos. Era el momento en el que, tras haber roto Nixon el vínculo del oro con el dólar en agosto de 1971, las diversas naciones europeas temían tanto un eventual desplome del dólar, que dañaría sus exportaciones a Estados Unidos, como una fuerte subida que atraería capitales europeos hacia Estados Unidos.
La inestabilidad del dólar inquietaba a los ministros de Finanzas europeos y, paradojas de la historia, ahora es la inestabilidad del yen la que inquieta a Estados Unidos y a su secretario del Tesoro, Scott Bessent.
El gráfico adjunto muestra la evolución en los últimos cinco años del número de dólares necesarios para comprar un millón de yenes y vemos cómo ese número ha ido bajando, aunque con algunos rebotes por el camino, como el de fines de 2022, el de mediados de 2024 o el de enero de este mismo año 2026.
Pensando en una gradual subida de tipos de interés por el Banco de Japón en los próximos años, desde el 1% actual, y pensando en un mantenimiento por la Fed de los tipos en el 3,75% actual, o incluso en una ligera bajada en 2027, apostaríamos para los próximos meses por una banda lateral del yen, haciendo suelo entre 150 y 160 yenes por dólar. O, si seguimos nuestro gráfico, haciendo suelo en torno a los 6.000-6.500 dólares por cada millón de yenes.
Departamento de Contenidos y Mercados de Renta 4