Analisis Actualidad Peru 28 Sep 2026

La expectativa de beneficios gana la batalla a los tipos, pero hay algo más: no es solo la IA

Una semana más, esta vez con mayor intensidad, la pregunta es por qué suben y suben los tipos de interés de los bonos largos hasta niveles no vistos en décadas, y las bolsas, sin embargo, continúan impertérritas su camino alcista, sin inmutarse. La pregunta es pertinente, pero es probablemente equivocado reducir el debate a una simple elección, por parte de los inversores, entre los beneficios futuros esperados y la subida del coste del dinero, una elección en la que los beneficios saldrían ganadores. Y puede ser también un error atribuir las alzas de las bolsas, simplemente, a una súbita fascinación de los inversores por la inteligencia artificial, a la que se atribuirían, supuestamente, poderes mágicos capaces de romper la ancestral regla de que, cuando suben los tipos de interés, llega tarde o temprano una caída de las bolsas.

Esos debates están bien, pero hay algo más y ese algo más lo hemos vuelto a ver, o más bien a intuir, de alguna manera, esta última semana. La semana empezaba el lunes con algo aparentemente extraño, porque todos los índices, los europeos, los americanos y los asiáticos, subieron, liderados por las acciones tecnológicas, pero, a la vez, en el S&P 500, que es el principal índice bursátil del mundo, las compañías que marcaron nuevos mínimos de 52 semanas superaron, en número, a las compañías que marcaron nuevos máximos de 52 semanas. Y eso es algo que no había ocurrido en una jornada alcista desde diciembre de 2019, poco antes del desastre bursátil de marzo de 2020.

Este hecho, por sí solo, no debería resultar tan sorprendente, ya que es sabido que el mercado alcista que se inició en 2023 está muy concentrado en pocos valores, sobre todo tecnológicos. Y es también sabido, como venimos repitiendo desde hace años en estos comentarios, que estamos en unas bolsas con claras divergencias en la evolución bursátil de las distintas compañías, eso que a veces hemos llamado la “K”. Unas divergencias que han ido a más con el paso del tiempo, a medida que la economía ha ido entrando en una fase dominada por la innovación disruptiva. En esa economía, al final, los ganadores, que son los más innovadores, tienden a irse quedando con todo, desplazando al resto.

Estas características (concentración en pocos valores, divergencias) explicarían en buena medida que las bolsas sigan subiendo mientras los tipos de interés suben y que haya una mayoría de empresas que bajan a pesar de que el índice suba. Pero una buena parte del mercado va más allá e interpreta que la insensibilidad total de las bolsas y, en particular, de las grandes tecnológicas ante una nueva subida del precio del dinero que ha llevado el tipo de interés del bono del Tesoro norteamericano a diez años al 5,17%, un tipo no visto desde 2007, justo antes de la gran crisis financiera global, es una prueba evidente de que estamos ante una gran burbuja, similar a la de internet del 2000, cuya causa es, en esta ocasión, la fascinación irracional que provoca la IA.

Quienes así piensan se ven aún más reforzados por el hecho de que las empresas vinculadas a la IA necesiten pedir ingentes recursos financieros al mercado, ya que el coste de esos recursos subirá hasta hacerlos insoportables para estas empresas. Una avanzadilla ha sido la emisión de bonos de SoftBank, que hace unos días ha tenido que pagar un 9,25% para colocar 11.100 millones de dólares como parte de su inversión total de 64.000 millones de dólares en OpenAI. Es la mayor emisión de bonos “high yield” corporativa registrada globalmente y ha pagado casi trescientos puntos básicos más de los que pagó Meta hace un año para financiar su centro de datos Hyperion a treinta años.

El argumento de la burbuja se completa al ser las bolsas americanas las que más suben, ya que una buena parte del mercado sigue pensando que Estados Unidos tiene al frente un presidente cuyas políticas van a llevar a la economía norteamericana a una situación muy complicada. La guerra de Irán y su impacto en la inflación y en el consumo en Estados Unidos sería, según esta tesis, el ejemplo de cómo Trump está tomando decisiones muy equivocadas que abocan a la economía norteamericana a un desastre económico. La lectura de los mercados es diferente, y lo que nos dicen es que apuestan por la economía norteamericana y muy especialmente por las empresas innovadoras y las grandes tecnológicas. La semana pasada, el Nasdaq 100, que es el índice que mejor representa a las grandes tecnológicas, subió un 3,25%, mientras que el Eurostoxx subió un 1,1%. Y en el año sube un 21,2% frente al 8,8% de subida del Eurostoxx.

La pregunta es: ¿están siendo realmente las bolsas tan insensibles a la subida de tipos? Si miramos, por ejemplo, al Russell 2000 de pequeñas compañías, la semana pasada bajó un 0,8% y el último mes ha bajado un 5,9%, y el Dow Jones también ha bajado el último mes un 3,25%. En Europa, el Eurostoxx ha bajado el último mes un 2,4%; el DAX alemán, un 3,3%, y el CAC francés, un 4,3%, lo que lo sitúa en negativo en el año. Aunque quienes piensan en burbujas esperan, sin duda, caídas más drásticas, la verdad es que los índices sí que muestran cierta sensibilidad a la subida de los tipos. Los únicos valores que se resisten a asumir ese impacto son los tecnológicos. La pregunta de si las bolsas están siendo insensibles a las subidas de tipos de interés habría que centrarla, por tanto, más en las empresas tecnológicas y en el Nasdaq.

Y lo que vemos en la tecnología, además de que sus beneficios y sus perspectivas de beneficios siguen siendo impresionantes, es que hay una continua autocorrección de los valores en el mercado, una autocorrección acompañada, además, de una rotación frecuente en el liderazgo de las subidas.

Empezando por los beneficios, vemos cómo muchas grandes tecnológicas cotizan con múltiplos inferiores a 30 (Nvidia tiene un PER de 28), siendo así que su crecimiento de beneficios es espectacular y que, si utilizásemos los beneficios por acción (BPA) de los próximos 12 meses o del próximo ejercicio fiscal, esos PER bajarían a niveles más cercanos a 20 veces. En segundo lugar, está la autocorrección permanente de las cotizaciones, algo de lo que apenas se habla. Si analizamos, por ejemplo, la evolución bursátil de Meta, podemos ver que desde agosto de 2025 hasta el pasado viernes su cotización se ha movido en una larga fase de consolidación lateral. En agosto de 2025 alcanzó los 790 dólares por acción y el pasado viernes cerró en 751 dólares. Otro caso de consolidación lateral ligeramente bajista es Nvidia, que el 14 de mayo pasado cotizaba a 235 dólares y el viernes cerró en 225 dólares.

Finalmente está la rotación frecuente en el pelotón de cabeza. Las “siete magníficas” cedieron el testigo de las alzas a finales del pasado año a las compañías de inteligencia artificial (chips, data centers, memoria y almacenamiento de datos…) y luego estas lo han vuelto a ceder a las “siete magníficas”, esta vez sobre todo a Meta.

Esta rotación, unida a la autocorrección antes mencionada, es la mejor aliada de la continuidad del ciclo alcista de las tecnológicas a largo plazo, pero, obviamente, la posibilidad de una corrección fuerte, del 10% o 20%, sobre todo si los tipos de interés siguen subiendo, es muy alta. Otra cosa es que esa posible corrección altere o no el ciclo alcista de largo plazo de las tecnológicas, y nuestra respuesta sería que no, porque un ciclo basado en la ingente cantidad de inversión hecha y en la enorme innovación generada hasta ahora y la que queda por hacer es difícilmente reversible.

Pero no es solo la IA: los inversores están demostrando que, más allá de la IA, no quieren saber nada de empresas que no sean innovadoras o que se desconecten de sus clientes y mercados (un ejemplo sería Nike) y que, sin embargo, apoyan a las empresas que innovan, como Meta. Y esto afecta a empresas europeas, asiáticas o norteamericanas, y afecta también a las empresas tecnológicas, ya que entre ellas habrá, sin duda, batalla por los recursos, sobre todo si de verdad hacen falta los 14 billones (millones de millones) de dólares que estima PIMCO que se necesitarán en los próximos cinco años para inversiones en general, más o menos una octava parte del PIB global, de los cuales PIMCO estima que 7,6 billones serían para la IA. Lo que hemos visto la semana pasada con SoftBank puede ser solo un aperitivo.

Tras el encuentro entre Trump y Xi Jinping, terminado con una prórroga de la tregua arancelaria, y tras un informe de la Universidad de Michigan que muestra la confianza del consumidor americano en mínimos de los últimos meses, los únicos datos relevantes de esta semana son el informe de empleo norteamericano de septiembre, que se publica el viernes, y los resultados de Micron y de Nike.

Esperaríamos un fin de septiembre tranquilo y una semana de suaves recortes en general. 

 

Juan Carlos Ureta Domingo

El presente artículo de opinión tiene carácter informativo y no deberá considerarse como una asesoría financiera, en inversiones o de cualquier otro tipo, ni deberá ser entendido como una sugerencia o recomendación de cualquier naturaleza para realizar inversiones u operaciones de cualquier clase.

 

El artículo de opinión ha sido elaborado por Renta 4 Sociedad Agente de Bolsa S.A. (“Renta4”) con independencia de las circunstancias y objetivos financieros particulares de las personas que lo reciben. El inversionista que tenga acceso al presente artículo de opinión debe ser consciente de que los valores, instrumentos o inversiones a que el mismo se refiere pueden no ser adecuados para sus objetivos específicos de inversión, su posición financiera o su perfil de riesgo ya que éstos no han sido tomados en cuenta para la elaboración del presente artículo de opinión, por lo que debe adoptar sus propias decisiones de inversión para lo cual deberán en todo momento consultar con sus propios asesores financieros, contables, legales y tributarios.


El contenido del presente documento, así como los datos, opiniones, estimaciones, previsiones y recomendaciones contenidas en el mismo, han sido elaborados por el(los) autor/es, con la finalidad de proporcionar a sus clientes información general a la fecha de emisión del artículo de opinión y podría estar sujeto a cambios sin previo aviso, no asumiendo compromiso alguno de comunicar dichos cambios ni de actualizar el contenido del presente documento. No obstante lo antes indicado, Renta4 no asume la obligación de actualizar o revisar cualquier proyección, estimación o declaraciones relativas al futuro debido a nueva información, futuros acontecimientos o similares.

 

Este documento está basado en informaciones de carácter público y en fuentes que se consideran fiables, pero dichas informaciones no han sido objeto de verificación independiente por Renta4 , por lo que no se ofrece ninguna garantía, expresa o implícita en cuanto a su precisión, integridad o corrección.

 

Ni el presente documento ni su contenido constituyen, bajo ninguna circunstancia una oferta pública, invitación a ofrecer, ni tampoco con fines de colocación o pre-venta  u otra que tenga por objeto efectuar o recibir propuestas de compra o suscripción de valores o de otros instrumentos, o de realización o cancelación de inversiones, ni pueden servir de base a ningún contrato, compromiso o decisión de ningún tipo.


En ningún caso Renta 4, ni sus directivos, representantes, y/o personal asumen responsabilidad alguna por cualquier pérdida, perjuicio, directa o indirecta, gasto ni de ninguna decisión adoptada, que pudiera resultar del uso de este documento o de su contenido. El inversionista tiene que tener en cuenta que la evolución pasada de los valores o instrumentos o resultados históricos de las inversiones, no garantiza la evolución o resultados futuros.

 

El precio de los valores o instrumentos o los resultados de las inversiones pueden fluctuar en contra del interés del inversionista, incluso suponerle la pérdida de la inversión inicial. Las transacciones en futuros, opciones y valores o instrumentos de alta rentabilidad (high yield securities) pueden implicar grandes riesgos y no son adecuados para todos los inversionistas. De hecho, en ciertas inversiones, las pérdidas pueden ser superiores a la inversión inicial, siendo necesario en estos casos hacer aportaciones adicionales para cubrir la totalidad de dichas pérdidas.

 

Por ello, con carácter previo a realizar transacciones en estos instrumentos, los inversionistas deben ser conscientes de su funcionamiento, de los derechos, obligaciones y riesgos que incorporan, así como de los propios de los valores subyacentes de los mismos. Podría no existir mercado secundario para dichos instrumentos.


Renta 4, así como sus respectivos directores o empleados, pueden tener una posición en cualquiera de los valores o instrumentos a los que se refiere el presente documento, directa o indirectamente, o en cualesquiera otros relacionados con los mismos; pueden negociar con dichos valores o instrumentos, por cuenta propia o ajena, proporcionar servicios de asesoramiento u otros servicios al emisor de dichos valores o instrumentos, a empresas relacionadas con los mismos o a sus accionistas, directivos o empleados y pueden tener intereses o llevar a cabo cualesquiera transacciones en dichos valores o instrumentos o inversiones relacionadas con los mismos, con carácter previo o posterior a la publicación del presente artículo de opinión, en la medida permitida por las disposiciones legales aplicables en el Perú.


Renta 4 cuenta con Normas Internas de Conducta, de obligatorio cumplimiento para todos sus directivos, empleados y representantes para evitar o gestionar cualquier conflicto de interés que pueda suscitarse en el desarrollo de sus actividades.

Los empleados de Renta 4 pueden proporcionar comentarios de mercado, verbalmente o por escrito, o estrategias de inversión a los clientes que reflejen opciones contrarias a las expresadas en el presente documento.


Ninguna parte de este documento puede ser: (1) copiada, fotocopiada o duplicada en ningún modo, forma o medio; (2) redistribuida; o (3) citada, sin autorización previa y por escrito de Renta4. Ninguna parte de este artículo de opinión podrá reproducirse, llevarse o transmitirse a aquellos países (o personas o entidades de los mismos) en los que su distribución pudiera estar prohibida por su normativa aplicable. El incumplimiento de estas restricciones podrá constituir infracción de la legislación de la jurisdicción relevante.
 


Renta 4 Sociedad Agente de Bolsa S.A. es una empresa domiciliada en Calle Las Orquídeas No. 621, Oficina 621, Torre I, distrito de San Isidro, provincia y departamento de Lima. Es una entidad autorizada, regulada y supervisada por la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) para realizar actividades de intermediación.